Desde pequeña me dijeron que tenía buenas manos, y de hecho siempre me ha gustado trabajar con ellas para crear todo lo que se me ha pasado por la mente.
Cuando empecé a formarme como quiromasajista profesional descubrí mi vocación, lo que realmente me apasionaba y sentí que por fin había encontrado lo que mi alma anhelaba.
Para mi sorpresa, mis clientes, me decían de nuevo “qué buenas manos”, satisfechos y con brillo en los ojos.
Agradecida, decidí crear Soul·Touch, pues no encuentro mejor nombre para describir lo que mi labor me provoca tanto a mí como a aquellas almas que pasan por mis manos.